lunes, 25 de abril de 2016

Papamoscas Gris (Muscicapa striata)










Tan tranquilo y discreto es el Papamoscas Gris que pocas personas se dan cuenta de su presencia en los jardines; en esto colabora su apagado colorido, de tono uniforme, gris ratón, del que sólo se apartan los jóvenes, que tienen manchas oscuras en el pecho.
Un buen modo de reconocer una de estas aves es observarla cuando se alimenta. Posado delante de un espacio abierto, acecha erguido sobre una valla, una rama sin hojas o debajo del espeso ramaje, lanzándose, de repente, sobre cualquier insecto que divise. Para alcanzarlo es posible que realice quiebros y giros en vuelo, aunque raramente falla y su pico se cierra con un audible chasquido.

El Papamoscas Gris es una de nuestras aves estivales de llegada más tardía, presentándose normalmente a fines de abril y mayo, y permaneciendo en España hasta septiembre u octubre, aunque muchas de las aves que se ven en el último de estos meses puedan estar en paso procedentes de otros puntos de Europa. De carácter solitario, es ave de hábitos invariables, por lo que año tras año volverá a los mismos puntos de cría.



Identificación: Pardo grisáceo, blanco por debajo; los adultos no manchados, pero con rayas oscuras en cabeza y pecho; jóvenes con motas oscuras difusas en el pecho; sexos iguales.
Nidificación: Ambos sexos construyen descuidado nido de musgo, lana y pelo, unidos con telarañas, en aleros, enredaderas de muros, árboles, nidos viejos de pájaros o cavidades; pone, de mayo a junio, de 4 a 5 huevos teñidos de azul o verde y fuertemente moteados de pardo rojizo; incubación, principalmente por la hembra, de unos 13 días; los pollos, cebados por ambos padres, vuelan tras unos 13 días; a veces dos crías.
Alimentación: Casi únicamente insectos en vuelo; preferentemente moscas, pero también, mariposas; raramente lombrices.
Hábitat: Parques y jardines.